Guerra de los seis días: Cambió para siempre Medio Oriente

Pocos conflictos tan cortos han tenido consecuencias tan grandes y duraderas. Hace medio siglo, entre el 5 y el 10 de junio de 1967, Israel se enfrentó en tres frentes a los ejércitos de Egipto, Siria y Jordania propinándoles una derrota fulminante. El conflicto, conocido desde entonces como la Guerra de los Seis Días, transformó el tablero geopolítico de la región y muchos de sus efectos aún se sienten.

Kenneth Stein, profesor de Historia de Medio Oriente y Ciencia Política en la Universidad Emory, en Georgia (Estados Unidos), el mapa de Medio Oriente cambió más dramáticamente en junio de 1967 que en cualquier otro momento desde los acuerdos Sykes-Picot de 1916; mediante los cuales Francia y Reino Unido se distribuyeron áreas de influencia en las zonas que pertenecían al Imperio Otomano, cuya derrota en la Primera Guerra Mundial ya anticipaban. La rápida victoria tomó por sorpresa incluso a los propios israelíes que pasaron del temor a la euforia.

“Israel no tenía planes de ir a la guerra y obtener territorios árabes. El objetivo era golpear al Ejército de Egipto de manera que ya no fuera una amenaza. Al leer las minutas de las reuniones del gobierno israelí durante la guerra y las semanas que le siguieron se nota la incertidumbre que había acerca de qué hacer con esos territorios”, apuntó Stein.

El 22 de mayo, Egipto bloqueó el paso de los barcos israelíes a través del Estrecho de Tirán, cerrando el único acceso que tenía el país al mercado asiático y cortando el flujo de petróleo que recibía Israel de su principal proveedor de la época: Irán.

Las decisiones venían acompañadas de duras amenazas.

“Los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria y Líbano están en las fronteras de Israel… para enfrentar el desafío, parados detrás de nosotros están los ejércitos de Irak, Argelia, Kuwait, Sudán y toda la nación árabe. Este acto asombrará al mundo. Hoy sabrán que los árabes están dispuestos para la batalla. Ha llegado la hora crítica. Ya hemos llegado a la etapa de la acción seria y no de más declaraciones”, prometió Nasser en un discurso el 30 de mayo. El líder egipcio había dejado claro que en caso de una confrontación el objetivo era la destrucción de Israel. No era el único.

En la mañana del 5 de junio de 1967, el gobierno del primer ministro Levi Eshkol lanzó un ataque aéreo sorpresa en el que destruyó 90 por ciento de los aviones militares de Egipto sin que estos siquiera tuvieran la oportunidad de despegar. Con una acción similar también dejó fuera de juego a la Fuerza Aérea de Siria.

Nathan Sachs, director del Centro de Políticas sobre Medio Oriente del Instituto Brookings, con base en Washington D.C. (Estados Unidos), señaló que el liderazgo israelí sabía que tenían el poder militar suficiente para ganar a los árabes, pero no podían permitir que la situación de tensión se mantuviera durante demasiado tiempo.

Sachs explicó que antes de 1967, la mayor parte de los palestinos vivían bajo la soberanía de Jordania y eran ciudadanos de ese país, pues los demás países no les concedían la ciudadanía. Entonces, un tema central eran los refugiados y sus descendientes, gente que había vivido en lo que ahora era Israel y que se habían marchado durante la guerra de 1948-1949. “Tras la Guerra de los Seis Días, los países árabes están menos interesados en luchar por los palestinos y más preocupados en recuperar su propio territorio. Las organizaciones palestinas pierden la fe en que otros los salven. Entonces, surge un movimiento palestino independiente con una causa nacionalista que intenta lograr la atención internacional”, aseguró.

Pero, la Guerra de los Seis Días también ayudó al surgimiento de nuevas oportunidades para la paz entre Israel y sus vecinos árabes. Según los expertos, ese conflicto hizo posible los acuerdos posteriores de paz con Egipto (1979) y Jordania (1994), así como las negociaciones fallidas con Siria y el acuerdo de paz por territorios frustrado con los palestinos (1993-1995).

No habría avances de paz, sin embargo, hasta después del final de la Guerra de Yom Kipur de 1973, cuando Egipto y Siria iniciaron un ataque contra Israel en el día más sagrado del calendario judaico. Entonces comenzaron las primeras negociaciones de paz.

Sachs señaló que la Guerra de los Seis Días marcó el inicio de una mayor implicación estadounidense en la región y destacó el protagonismo de Washington en todas las negociaciones de paz entre Israel y los países árabes. Indicó que hasta entonces la política exterior de Estados Unidos hacia Medio Oriente implicaba ayudar a garantizar la seguridad de Israel, pero su participación en la región no era nada comparable con la desarrollada posteriormente.

Cuando al tercer día de la guerra de 1967, el Ejército de Israel logró controlar la Ciudad Vieja de Jerusalem, el entonces primer ministro Levi Eshkol comentó: “Nos han dado una buena dote, pero viene con una novia que no nos gusta”. Sus palabras fueron premonitorias.

“En Cisjordania y Jerusalem occidental están los lugares más sagrados para los judíos y esto cambió las dinámicas dentro de Israel. Ayudó al surgimiento del sionismo religioso en oposición al sionismo secular que había predominado hasta entonces. Tras 1967 hay quienes ven en esa victoria una intención divina de devolver esos territorios a Israel. Eso tuvo un efecto dramático en la política israelí que comenzó a centrarse más en los territorios y menos en la economía y otros asuntos”, señaló Sachs.

Stein coincide en señalar que, aunque no era un objetivo de la guerra, luego esa ciudad se convirtió en parte del debate interno. “Tener Jerusalem ha tenido un tremendo impacto emocional. Dio a los israelíes la sensación de que sus conexiones históricas con la tierra de Israel están ahora bajo su control. Años más tarde, se aprobó una ley que declara esa

ciudad como capital eterna del pueblo judío”, apuntó. Agregó que otro efecto interno fue que, desde entonces, el país se movió ideológicamente desde el centro hacia el centro derecha. Además de Jerusalem, Israel logró en la Guerra de los Seis Días el dominio de todo el territorio del antiguo mandato británico de Palestina.

ÁNGEL BERMÚDEZ
Nota: esto es un resumen del interesante artículo de Ángel Bermudez que, aunque realizado varios años atrás, sigue todavía vigente y con las problemáticas sin resolver, pese a que ya se cuenta con los Tratados de Abraham, así como la apertura de los Estados árabes con Israel.
Si gustas leer el artículo completo, lo puedes encontrar dando un clic en esta dirección: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-40139818 

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